Friday, February 11, 2005

Truxillo

Si por mi fuera no traspasaría este dintel,
si por mi fuera se armaría aquí dentro
las de mesa grande y blanco mantel,
si por mi fuera yo mismo tejería mis redes,
si por mi fuera no saldría de estas paredes.

Para que más si estoy aquí;
pero hoy no estoy,
y estoy sin mi.

Estoy harto de todo,
harto de esta ciudad
tan chica, tan circular,
tan indiscreta, tan reminiscente,
harto de sólo compartir mis problemas
con el primer papel que encuentre

Veo miseria plasmada en vitrales,
miseria que ahoga mis ideales,
veo ahí el lado oscuro de la vida,
el lado oculto de las gentes.

La gente ha cambiado
y yo también
el pensar se ha superficializado,
yo en las profundidades he madurado,
o ... ¿me habré desequilibrado?.

¿A quién le importa un corazón bueno?,
¿a quién le importa un talento?.
Los ojos miran formas, las almas
quieren gastos y divertimentos.

Del desequilibrio al equilibrio,
la vida continúa,
es tan fácil, tan fácil decirlo.

Del mucho querer al poco esperar,
la vida es (¡cierto!) una caja de sorpresas,
de sellos y pocas caras,
de buenas caras y corazón raído,
de caras y sellos,
de monedas que tintinean,
caras inexpresivas,
sellos violados,
del dejarse llevar,
del dejarme llevar.

El amarillo se esta comiendo al rojo,
candados, cerrojos.


En esta gran ciudad
los menos son más,
los demás son menos.
En esta gran ciudad
hay mil como tu,
y mil parecidas.

¡Me voy! ,
dejo atrás familia, amigos,
los que me quieren y los que no también,
alegrías, tristezas, desengaños,
y un amor.

Del desequilibrio al equilibrio,
la vida continúa;
pero ahora sin mi
“además y todavía”.

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